Medicina Psicosomática

Los síntomas psicosomáticos

Los síntomas psicosomáticos son atribuidos al estado de nerviosidad, y el tratamiento suele ser farmacológico con analgésicos o miorelajantes. Este tratamiento médico, habitual y correcto, suele mejorar los síntomas aunque como ya es sabido no inciden en las causas que generan el síntoma. Otros casos de ‘somatizaciones’ son derivados a los servicios de Psiquiatría. Algunas personas lo precisan pero la mayor parte de casos no suele presentar un perfil ‘psiquiátrico’, y el tratamiento también suele ser sintomático: ansiolíticos y/o recaptadores de serotonina.

Aparte de los síntomas propios de la ansiedad que afectan al sistema muscular como el ahogo, la inestabilidad y el mareo, el dolor de origen psicosomático suele manifestarse en dolores de espalda (cervicalgias  y lumbalgias), cefaleas tensionales, dolores torácicos , abdominales o referidos a partes del cuerpo concretas. Otros síntomas funcionales que también pueden ser debidos a un exceso de tensión en el sistema muscular por causa emocional serían: fatiga, alteración de la coordinación, del equilibrio, dificultades para la deglución, nudo en la garganta, afonía, alteraciones de la sensibilidad táctil, etc

Utilizamos un modelo de intervención terapéutica mixta (cognitiva y postural) de corta duración y eficaz para el dolor psicosomático porque es la aplicación coordinada de dos técnicas reconocidas:

  1. La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) por  medio de la cual la persona puede tomar conciencia de aquellas ideas o creencias irracionales que probablemente están causando su estado emocional alterado y puede también aprender como cambiarlas.
  2. La Técnica de Reeducación Postural (DFA), un sencillo trabajo corporal que permite a la persona tomar conciencia de la manera con la que esas emociones alteradas ocupan lugar en el propio cuerpo, de  los patrones de tensión específicos  que ella misma adopta y de la posibilidad que tiene de aprender a hacer lo necesario para que eso no suceda. 

Es un tratamiento breve porqueen la mayoría de los casos, la combinación de estas dos técnicas suele obtener resultados rápidos. La experiencia de una cierta mejoría debe poder observarse ya desde la primera sesión. Entre cuatro y ocho sesiones se adquiere una estabilidad aceptable, susceptible de mantenerse a medio y largo plazo con alguna sesión de recuerdo. 

Es un tratamiento eficaz porquelas historias clínicas de las personas que ya se han beneficiado de la terapia prueban la remisión real de su dolor y porque el objetivo del tratamiento no es fomentar la dependencia al mismo sino enseñar a la persona a adquirir autonomía respecto al control de su sintomatología disfuncional o dolorosa.

Reeducación Postural / DFA

DFA son las siglas de “Duggan / French Approach”. Es una técnica creada por Annie Duggan y Janie French en los Estados Unidos (1980), y de quienes hemos recibimos la certificación tras tres años de formación en Barcelona (1992).

El DFA es una técnica reconocida de estimulación y aprendizaje interoceptivo. La interocepción o propiocepción es el sistema por medio del cual el individuo percibe la posición y el movimiento de los diferentes segmentos corporales.

El DFA comparte elementos comunes con las técnicas precursoras en la reeducación postural (Técnica de Alexander, y especialmente Rolfing-movimiento) y otras técnicas actuales, basadas en un estudio de la dinámica postural del individuo en su lucha contra la gravedad. El elemento común a todas ellas es el reconocimiento de la activación propioceptiva derivada del efecto de la gravedad terrestre en el propio sistema neuromuscular del individuo.

Pero incorpora dos características originales y que lo distingue de las demás:

La primera viene dada por el tipo de movimiento que las manos del practicante realiza entre los diferentes segmentos corporales de la persona, que se encuentra cómodamente estirada con ropa de calle sobre una mullida camilla. El DFA utiliza un original movimiento, ­sinusoidal e irregular,  que es ejercido con una presión variable, adecuada a la respuesta muscular, para ir buscando los espacios anatómicos que no se mueven y conseguir que se muevan y se relajen.

La segunda característica y principal del DFA es el interés por encontrar el “patrón específico de tensión muscular que caracteriza a cada persona” (‘hacerse cargo de la forma’) y luego mostrar la alternativa postural más adecuada.

La facilidad para crear estados de relajación profunda en los segmentos sobre los que se trabaja  facilita el reconocimiento de los patrones de tensión habituales por parte de la persona. En cada sesión se busca la relación entre los tres elementos de la tríada “cognición-emoción-comportamiento”, entendiendo en este caso el comportamiento como el hábito postural habitual. El objetivo final es conseguir la autonomía de la persona.

El tratamiento de reeducación postural es supervisado por Montserrat Calvo, licenciada en Psicología Especialista en Clínica y practicante autorizada en la técnica de reeducación postural y del movimiento (DFA).

Más en esta categoría: « Psiquiatría