Terapia de Pareja

Terapia de Pareja (6)

 

El objetivo de la Terapia de Pareja es mejorar la calidad de la convivencia de cada miembro de la pareja, su comunicación, sus habilidades para resolver problemas familiares y ayudando a hacer su relación afectivo-sexual más estrecha y feliz.

 

Estos objetivos se consiguen a través de un proceso de aprendizaje, en que el terapeuta les ayuda a aprender nuevas habilidades de comunicación y nuevas técnicas para resolver problemas que permiten mejorar el intercambio de palabras y acciones amorosas.

 

Cuando una pareja sufre por el deterioro de su relación, nosotros no pensamos que uno de ellos es el culpable del problema. Nos centramos en la relación, y en el qué podemos hacer para incrementar el intercambio de conductas amorosas y respetuosas entre los miembros de la pareja, para mejorar sus habilidades para resolver problemas y disminuir su tendencia a herirse y criticar­se.

Nuestra “GUÍA PARA MEJORAR LAS RELACIONES DE PAREJA” aporta las bases del trabajo necesario para cambiar comportamientos destructivos en las parejas. En la guía se muestran una serie de estrategias básicas que ayudan a la mejora de las relaciones entre los dos miembros de la pareja, el cambio en sus hábitos de comunicación y finalmente la resolución de problemas, según un esquema progresivo:

 

Creemos que cada uno puede aprender a especificar las conductas que le gustan de su pareja, y las que no, y aprender a expresarle estos sentimientos de agrado (o desagrado). También puede aprender a especificar las conductas agradables cuando las recibe de su cónyuge, y puede aprender la forma de llegar a un acuerdo con sus diferencias y conflictos de manera mutuamente satisfactoria. Si uno es hábil para aprender estas habilidades, encontrará que su relación se vuelve más gratificante, rica y profunda. Las habilidades de comunicación y de resolución de proble­mas que facilitan el éxito de una relación, pueden ser aprendidas en sesiones a solas o en pareja con el terapeuta pero, en la forma que sea, se espera mucho de cada uno en estas sesiones.

 

Cada persona conviene que sea honesta respecto a lo que está bloqueando una relación satisfactoria, y practicar las conductas clave para conseguir esa relación que desea. 

 

Con una orientación cognitivo-conductual, la principal técnica de intervención aplicada es la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), fundada por el Dr. Albert Ellis en 1955, siendo la pionera de las terapias cognitivo-conductuales, caracterizada por su alta efectividad y su duración breve (entre 3 y 6 meses de tratamiento aproximadamente), equivalente a 10-20 sesiones, y con mejorías notables en las primeras cinco sesiones.  

 

Nuestro procedimiento consiste en hacer una sesión de evaluación con uno o ambos miembros de la pareja, y una vez visto el problema y sus posibles causas que lo están manteniendo se elabora un plan de tratamiento personalizado. La frecuencia de las sesiones es semanal o quincenal.

 

Los problemas de pareja que más solemos tratar son:

  • 1

 
 

Área terapiaCuando existe un deterioro de la comunicación, suele ocurrir que entre la intención del que envía un mensaje y la interpretación del que lo recibe, media un abismo. Es entonces cuando hablamos del “diálogo de besugos”, o de la comunicación ineficaz, para emplear términos más técnicos.

 

Lo más frecuente es que el mensaje se envíe de forma incorrecta e inoperativa, lo que hace que realmente el mensaje sea imposible de traducir de acuerdo con la intención del que lo envió. Pero también puede darse el caso de que el receptor interprete los mensajes de forma sistemáticamente destructiva.

 

Entre un EMISOR (el que envía el mensaje) y un RECEPTOR (el que lo recibe), hay un MENSAJE que tiene un CONTENIDO (lo que se quiere decir) y una FORMA (cómo lo dice).

 

El EMISOR envía un mensaje con un OBJETIVO (con una INTENCIÓN). El RECEPTOR INTERPRETA ese mensaje en función de dicho contenido y dicha forma:

 

Supongamos que un emisor cuyo mensaje tiene como objetivo que el otro vaya a hacer la compra al supermercado (su intención es correcta) pueda alterar la armonía conyugal, originando una pequeña discusión al distorsionar el objetivo:

 

-         “¡Ve a comprar la comida!” (La intención según la forma empleada parece ser la de ORDENAR.)

-         “Si no vas ahora, el sábado no salimos” (CHANTAJE).

-         “Es tu responsabilidad, por tanto, haz el favor de ir a comprar comida” (MORALIZAR).

-         “Si no estuvieras pendiente sólo de lo tuyo, deberías darte por enterado de que debemos hacer la compra” (CRITICAR).

-         “¿Vas a hacer la compra o eres una de esas personitas que no quieren hacer nada?” (RIDICULIZAR).

-         “No vas a comprar porque estás vengándote por lo de ayer” (DESTRUCTIVO).

-         “¡Eres un inútil, no sirves ni para ir a comprar!” (DESPRECIAR).

 

Todos ellos son ejemplos de Mensajes destructivos, formas erróneas de enviar un mensaje que probablemente no sólo no conseguirán que el cónyuge les haga este favor, sino que además provocarán enfado.                                      

 

La primera ley de la comunicación es tener muy claro el objetivo antes de empezar a hablar. Por ello es importante atender a la forma con la que hablamos, de tal manera que nuestra intención no pueda ser deformada; siguiendo el ejemplo, una forma correcta y agradable de pedir que vaya a comprar comida al supermercado sería:

 

“Cariño, si no estás ocupado, ¿podrías ir a comprar al supermercado?”

 

Así comunicamos lo que deseamos y probablemente consigamos que vaya a comprar, ya que nuestro cónyuge no se molestará dada la forma agradable de la petición.

 

En otras ocasiones el origen de una mala comunicación puede residir en el receptor, ya sea porque la forma del mensaje no es totalmente correcta, ya sea porque se trata de una personalidad muy sensible, los mensajes entonces pueden traducirse de forma destructiva.

 

Veamos un ejemplo:

 

EMISOR:

“Hoy has venido pronto.” (La comunicación verbal es correcta.)

RECEPTOR:

“Quieres decir que los otros días vengo tarde, ¿no?”

“No te molestes, sé perfectamente que es tarde para lo que querrías.”

“¡Claro, si no, ya sé qué caras me toca aguantar!”

 

Éste sería un ejemplo de interpretación tergiversada. El receptor sospecha de la intención del emisor y reacciona como si éste fuera a criticarlo. Si partimos del hecho de que están ustedes leyendo este apartado, es probablemente porque desean mejorar su comunicación. Por ello les aconsejamos:

 

-         Cuando se dirijan a su pareja, es decir, cuando actúen como emisor, cuiden el contenido y la forma de su mensaje de manera que no dé lugar a errores de interpretación (eviten las formas destructivas).

-         Cuando escuchen a su pareja, es decir, cuando actúen como receptores, intenten no mostrarse suspicaces ni adivinar. Aun cuando la forma no sea del todo correcta, piensen que lo más importante es mantener la armonía conyugal; una interpretación tergiversada sólo traerá malestar.

 

Estos dos objetivos, que parecen simples y de sentido común, son suficientemente importantes. Si ustedes no tienen como objetivo principal llegar a tener una comunicación sana, lo que implica pensar en los sentimientos de su cónyuge al hablar, de nada servirán los consejos.

 

 

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Una relación amorosa a menudo termina cuando uno de sus miembros decide por alguna razón marcharse y rechaza de manera constante el emplear cualquier medio disponible para hacer que las cosas funcionen (ej: con ayuda de una tercera persona). Esta situación suele darse cuando de los miembros encuentra como inaceptables ciertos rasgos y características (o la falta de las mismas).

Bien, la persona rechaza (o no puede) trabajar para cambiar esos rasgos, o bien rechaza el vivir con el malestar que tales rasgos producen.
 
La persona que se halla en el conflicto de tomar o no la decisión de marcharse, puede muy bien ser referida al método de cálculo hedónico (“ventajas e inconvenientes”) de Ellis que supone ayudar a la persona a examinar las consecuencias positivas y negativas de marcharse a corto y largo plazo. A las personas les supone una ayuda considerar los pros y los contras, basta echar un vistazo a la lista, ver si salta a la vista la respuesta. Si no es así, asígnese a cada ítem una puntuación del uno al diez; súmese las puntuaciones y considérese la parte con puntuación más alta como la más cercana a la probable “decisión correcta” de la decisión a tomar. ¿Verdad que parece fácil? Entonces, ¿Por qué hay tanta ambivalencia sobre si salir o no de una relación que es percibida como algo que ya no funciona?

La creencia irracional más común que mantiene unida a una relación que no funciona es la exigencia de la certeza de que no va haber ningún tipo de arrepentimiento una vez que la relación (independientemente de lo poco satisfactoria que sea) se acabe. Incluida en esta demanda de certeza, está la creencia marcadamente irracional de que no puede tomarse una decisión importante si existe la más mínima sombra de duda, y de que las soluciones perfectas siempre pueden encontrarse si se buscan con el suficiente ahínco. La discusión de esta creencia consiste en corregir esta concepción errónea y darse cuenta de que la certeza sobre algo, no existe, no ha existido y probablemente nunca existirá; y menos aún sobre una cosa tan sujeta a cambios como es si la relación de uno va a ir a mejor o a peor. La experiencia ha demostrado que las personas a menudo se lamentan después de tomar decisiones independientemente de lo “seguro” que hayan estado cuando tomaron la decisión. por lo tanto, es aconsejable aceptar la incertidumbre desde el principio.

Hay muchos factores a considerar al trabajar sobre la cuestión de seguir o no juntos con una pareja en conflicto:


1.- Están ambos miembros dispuestos a trabajar sobre (con todos los medios posibles) los temas que han causado que uno o ambos consideren la separación. Mientras la respuesta siga siendo que sí la relación seguirá siendo viable.

2.- Están dispuestos a sacrificar deseos emocionales no alcanzados por las cosas prácticas que ofrece la relación (ej: estabilidad económica, compañerismo o ayuda en la crianza de los hijos) o es más probable que carezcan de la motivación o recursos para encontrar un compañero emocionalmente más satisfactorio una vez terminada la actual relación. Si la respuesta a cualquiera de estas dos preguntas es sí para ambos miembros, entonces es posible que la relación pueda continuar por razones de tipo práctico.

3.- ¿Está la relación a falta de compatibilidad práctica y sin embargo han permanecido juntos, hasta ahora, por razones emocionales, románticas o sexuales? En caso de que así sea. ¿Pueden aprender a trabajar juntos para ayudar a encontrar soluciones a estos temas prácticos del vivir cotidiano y continuar la relación por razones emocionales? Cuando este sea el caso, ambos miembros pueden trabajar sobre el aceptar las incomodidades prácticas en el matrimonio. Esto ayudará a reducir los sentimientos de ira, tristeza y disgusto general que cada uno siente hacia el otro como resultado de lo que normalmente suele describirse como recriminación mutua (“mutual damnation”). podrían entonces estar en condiciones de concentrarse en disfrutar de la relación emocional que en principio les unió.

Estas preguntas plantean si existe la posibilidad de que la relación pueda continuar con una cantidad aceptable de satisfacción y felicidad para cada uno de los miembros de la pareja. De ser así, continua planteándose la cuestión de cómo proporcionar los elementos que faltan en la relación. Esto depende de la fuerza con que la pareja trabaje para resolver sus conflictos. Cuando acuerdan trabajar juntos por el cambio o aceptación, conviene que no dejen, en su esfuerzo, piedra sin remover.

No obstante, si uno de los miembros se siente insatisfecho con la relación y no desea trabajar con la otra persona para lograr el cambio o la aceptación de aquellas cosas sobre las cuales se siente insatisfecho, entonces, más vale dar por terminada la relación. Una vez que la relación está de hecho terminada, la RET intenta ayudar a los miembros de la pareja a sentirse libres de perturbación lo antes posible mediante, el cambio de las Creencias Irracionales que bloquean su proceso natural de recuperación. han descrito las principales creencias irracionales que adquieren o inventan las personas y que conllevan de manera especial sus problemas sexuales, amorosos y maritales. También ha señalado, en una extensa serie de libros y artículos, algunas de las cosas principales que pueden hacerse a fin de discutir activa y directivamente estas Creencias Irracionales y sustituirlas por filosofías o auto-diálogos racionales.

 

Área de Terapia

  • ¿Infidelidad o adulterio?

Según el Diccionario de la Lengua Española (Espasa-Calpe, 2005) la palabra Infidelidad quiere decir “falta de lealtad”, es decir, “falta de nobleza, confianza, franqueza, honestidad”.

La infidelidad se relaciona con la traición, falsedad, engaño, ingratitud o vileza.

En cambio, la palabra Adulterio quiere decir “relación sexual de una persona casada con otra que no sea su cónyuge” y se relaciona con la “falta de legitimidad”, es decir, con la conformidad y adecuación a la ley establecida.

Aunque ambas se usan indistintamente, no quieren decir lo mismo. Mientras que la infidelidad se refiere a una cuestión de lealtad, confianza, el adulterio se refiere más a una cuestión legal, de ley.

  • ¿Qué es la Infidelidad?

Como hemos dicho anteriormente, la infidelidad hace referencia a una falta de lealtad, nobleza, confianza, franqueza y honestidad. Es la ruptura del pacto afectivo y sexual que tiene con su pareja.

Por tanto, la infidelidad no necesariamente tiene que referirse al plano sexual sino que uno puede sentirse traicionado por el trabajo de su cónyuge, sus aficiones, o sus amigos. No obstante, nosotros nos centraremos en la infidelidad sexual

En cuestión, la infidelidad es la falta de honestidad en la pareja. Es el sentimiento de traición de un pacto o compromiso el que puede hacer romper la relación.

 

  • Los pactos en la pareja

Los pactos se refieren a los contratos establecidos por las parejas y que deben estar hechos con reflexión, flexibilidad y libre albedrío de ambos y no por tradición impuesta. Están para servirnos y no para convertirnos en sus siervos como dice Montserrat Calvo en su libro “Sexualidad Atlética o Erotismo”.

Los pactos tienen que basarse respetando el derecho de cada uno de los miembros a tener pensamientos, deseos, opiniones y sentimientos distintos a los nuestros. Básicamente hay dos tipos de pactos:

a- Monogamia o Poligamia

La monogamia se define como la relación conyugal entre dos personas; y la poligamia como la relación conyugal entre varias personas.

b- Exclusividad sexual o variedad sexual

Además de decidir entre relaciones monógamas y polígamas, puede elegir entre la exclusividad sexual o no. Es decir, poder tener relaciones sexuales fuera de la relación. A estas relaciones se les llama abiertas mientras que a las exclusivas, cerradas.

Desde un punto de vista psico-emocional podríamos decir que en el ser humano existe un fuerte deseo de crear un vínculo único y exclusivo con algunas pocas personas, y otro deseo antagónico, que es el de la curiosidad y explorar la diversidad de la vida, tal como nos dice Alberoni en su libro “Sexo y Amor”. El primero, nos impulsa a crear vínculos duraderos, el sentido de la posesión y los celos; el segundo, a explorar, experimentar, curiosear y a la promiscuidad.

En el enamoramiento es la única etapa donde convergen ambos deseos. Posteriormente, la relación va cambiando entre estar más unidos y buscar la variedad. En temporadas predomina más uno que otro.

Posteriormente al enamoramiento, los pactos en la pareja pueden determinar en qué grado y de qué manera satisfacemos el deseo de variedad.

  • Frecuencia del Infidelidad

La infidelidad parece estar presente muy frecuentemente en las parejas. Se aproxima que el 50% de las parejas han tenido alguna relación de infidelidad a lo largo de su vida. La frecuencia es similar en ambos sexos.

  • Causas de la infidelidad

  • Los motivos que pueden llevarnos a la infidelidad son básicamente cuatro:
  • Monotonía y aburrimiento en la pareja o en su vida personal que lleva a la persona a la búsqueda de nuevas sensaciones.
  • Insatisfacción con la pareja y se buscan “soluciones temporales” que sirven para tapar las carencias de la relación.
  • Un modo de vengarse de la pareja y hacerle daño.
  • Una manera de dejar a la pareja, buscando un sustituto para dar el paso.
  • ¿Qué hacer para superar una infidelidad?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que se necesita tiempo para recuperar la confianza en la pareja, aceptar la situación y tomar distancia. En segundo lugar, revisar los motivos que han dado lugar a la conducta de infidelidad. En tercer lugar, buscar soluciones y alternativas. Y por último, establecer nuevos pactos, que permitan crecer a la pareja desde un nuevo entendimiento.

Una infidelidad no tiene por qué ser el motivo de destrucción de una pareja, pues puede aportarnos una nueva dimensión en la pareja hasta ahora aún no explorada.

 

Área de Terapia

- ¿Por qué se producen?


Los celos son emociones negativas (pero no necesariamente malsanas) que se originan ante nuestra percepción (subjetiva u objetiva) que nuestro amado o cuidador presta atención o interés hacia otra persona que no somos nosotros. Esto supone una amenaza ante la posible pérdida de afecto o interés hacia nosotros lo que nos conduce a sentirnos celosos y posesivos con respecto al otro.

- ¿Cuándo se convierten en un problema?


En primer lugar, es preciso distinguir entre los celos que llamaremos racionales y los celos irracionales.


Los primeros (los celos racionales) se fundan en nuestro claro deseo de continuar con la relación con la persona amada y nuestra preocupación porque ésta se rompa por otra persona. Esto nos lleva a sentirnos molestos o preocupados pero no muy perturbados. Es lo que diríamos lo que les pasa a las personas no celosas.


Los segundos (los celos irracionales) se orginan cuando exigimos de manera absolutista una atención e interés exclusivo hacia nosotros, y nos sentimos horrorizados y desvalorados ante la posibilidad que muestre interés por otros o incluso dejarnos. Esto nos conduce a sentirnos ansiosos, rabiosos o deprimidos, a pensar obsesivamente esta posibilidad, a ser suspicaz con el otro y a exigir pruebas de compromiso y fidelidad: la posesión.


Los celos empiezan a convertirse en un problema cuando pasan a ser irracionales, porque generan un intenso malestar, hacen perder el control a la persona y conducen muchas veces a que suceda aquello que temen: la ruptura de la relación.


- ¿En qué personas es más frecuente?


Es más susceptible que suceda en personas que tengan una baja autoestima o sentimiento de inferioridad y una fuerte necesidad de aprobación y perfección, lo que le conduce a tener fuertes exigencias hacia el otro para evitar sentire infravalorados: “debo tener la garantía que tu amor es para siempre y exclusivo hacia mí o de lo contrario no valgo nada y no podré ser feliz”.


Además suelen tener varias creencias irracionales sobre el amor:


- necesito su amor para ser feliz

- las mujeres o los hombres son infieles por naturaleza

- tengo que tener el control de la relación en todo momento, si me relajo seguro que se irá con otro/a

- si te dejan es que no vales mucho

- no se puede confiar en las personas acabarán engañándote o defraudándote - necesito que esta relación vaya perfectamente, de lo contrario hay algo defectuoso en mí


- ¿Es posible dejar de ser una persona celosa?

 

Claro que sí, aunque no es fácil. Los seres humanos tenemos una tendencia tanto innata como aprendida de autogenerar creencias irracionales pero también tenemos una habilidad para poder cambiar dichas creencias y dejar de ser celosos irracionales. Pero para poder cambiarlo necesitamos tiempo y mucho esfuerzo personal.


- ¿Cómo se aprende a dominarlos?

 

Desde la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), se usan tanto técnicas cognitivas, emotivas como conductuales.


Primero, la persona puede hacer una lista de las desventajas de los celos irracionales y las ventajas de los celos racionales para aumentar la conciencia y motivación para el cambio.


Entre las técnicas se encuentran:


- Establecer un tiempo fijo cada día de 15 minutos donde se fuerze a tener pensamientos celosos a solas, pero fuera de ese tiempo forzarse a pensar en otras cosas.

 

- Cuestionarse de maneran científica los pensamientos celosos: ¿Tengo pruebas que mi pareja se ha ido con otro? ¿Es lógica la conclusión que he sacado en base a estos hechos? La mayoría de las hipótesis o suposiciones de estas personas las convierten en teorías o hechos verídicos que acaban confirmándolo en la realidad; es decir, buscan datos que acaben confirmando lo que estaban pensando e ignoran los datos que lo desconfirman. Por tanto, una buena manera de trabajar consiste en que la persona se convierta en un buen científico.


- Otra técnica que ayuda es la de parar el pensamiento. Es decir, cada vez que uno tenga un pensamiento celoso se repite tres veces la palabra “stop, para, basta”, se imagine una señal de stop o un semáforo rojo, y luego piense en algo relajante como un recuerdo o lugar especial. Esto que lo haga cada vez que le venga un pensamiento hasta que no los tenga.


- Una pauta que se les da a las personas celosas es que no pregunten o interroguen a la pareja. La prohibición sirve para no deteriorar más la relación y no encadenar nuevas preguntas o nuevos datos que hagan que la persona vuelva a dudar.


- Aceptarse incondicionalmente con sus pensamientos celosos. Sabemos que las personas celosas se sienten despreciables y se condenan por tener estos pensamientos, lo que les conduce a mayor malestar y a tener más pensamientos celosos o de inseguridad con la relación. Aceptarse incondiciaonalmente significa que se acepten como seres humanos falibles que pueden tener pensamientos “malos” pero no por ellos son condenables.


- Usar frases racionales y repetirlas enérgicamente varias veces al día como:


• “Quiero a mi pareja, pero puede seguir siendo feliz si ella no me quiere”

• “Que me dejen no significa que no tenga valor como persona”

• “Que exista la posibilidad que sea infiel, eso no signfica probabilidad o certeza”

• “No todas las personas son iguales, pensar que todos los hombres/mujeres son infieles es una generalización”

• “Las personas que queremos muchas veces no se comportan como esperábamos porque son falibles, eso no quita que no podamos confiar nunca”

• “Que la persona le guste o siente interés por otro, eso no significa que no esté interesado en nosotros. Rara vez, las personas somos exclusivos”


- “Reglas conductuales de Taylor”


1) no espíes ni fisgones

2) no confrontes ni entrampes

3) cuando pienses que tu pareja está teniendo una aventura, mantente al margen


- ¿Cómo pueden ayudar la pareja o familiares a la persona que los padece?


Cuando una persona siente celos tiene un problema psicológico y por tanto necesita ayuda de un psicólogo. Es muy frecuente que las parejas o familiares intenten confrontarlo y hacerle ver que sus pensamientos no son realistas, y les expongan una serie de datos o reaseguraciones que alivian momentáneamente a la pesona celosa pero que no solucionan nada. Es decir, cuando les proporcionamos toda clase de datos lo que hacemos es reforzar “su necesidad de tener la garantía y exclusividad” y por tanto la próxima vez tardará menos en exigir esa prueba porque le alivia.


Además de decirle que vaya al psicólogo, los familiares y pareja pueden intentar aceptarlo incondicionalmente con sus celos, sin juzgarlo ni condenarlo. Intentando genuinamente ayudarlo. Cuando lo condenan o juzgan, lo que hacen no es cambiarle, sino aún le generan más celos debido a que van perdiendo “la garantía o interés” y van teniendo la sensación que van confirmando sus creencias de abandono y de inferioridad.


También, ayudar los familiares o pareja a no sentirse culpables. Enseñarles a ver que los celos del otro son debido a sus pensamientos y problemas psicológiocos y no a nuestras acciones o comportamientos. Cuando no sentimos culpables pensando que quizás nosotros le hemos provocado los celos, caemos a la trampa y reforzamos su conducta.


Por último, uno de los consejos que se les da a los familiares o pareja es que intenten extinguir cualquier respuesta a preguntas celosas. Es decir, no contestar o ignorar la pregunta, informando que no van a responderle. Esto, puede hacer irritar mucho al otro al principio porque sienten “la necesidad de saber” pero posteriormente esta urgencia va disminuyendo hasta que desaparece. Es una manera de romper el círculo vicioso.


- ¿Existe alguna similitud entre los celos en cuestión de pareja y los celos, por ejemplo, de un niño con su hermano pequeño?


De hecho, lo que cambia es el contenido del pensamiento pero no el tipo de pensamiento. En este caso, el miedo es a la pérdida de la atención o afecto de la madre y la búsqueda constante de su atención para tener la garantía de su amor.


- ¿Existen tratamientos psicológicos para los celos?


Claro que sí. Uno de los tratamientos más eficaces es que el que usa la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) y la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).


- ¿En casos extremos de celos, como por ejemplo, los que se presentan en algunos casos de violencia doméstica, se puede hacer algo al respecto?

 

Siempre intentamos intervenir en todos los casos. Lo importante es que en casos extremos necesitamos un control mayor para evitar males mayores. Es decir, primero la intervención se centra en generar una distancia física entre los dos para poder trabajar mejor, ya sea ingresando en un centro o pactar una separación temporal.


Todas las personas podemos cambiar si tenemos voluntad en hacerlo, ya que el cambio viene de cambiar nuestras creencias irracionales que tenemos con respecto a nosotros mismos, los otros o la vida. No se trata de un cambio fácil, pero con la ayuda de un psicólogo adecuado que le guíe y un esfuerzo personal, uno puede cambiar.

 

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Tal y como nos define muy bien la dependencia emocional Walter Riso en su libro "Amar o depender":



- ¿Qué es la dependencia emocional?



Es la incapacidad de renunciar a la fuentes de seguridad y placer que se genera en una relación de pareja. Lo que define dependencia no es la ausencia de deseo, sino la incapacidad de renunciar a él (desistir, reitrarse, resignar, desprenderse, separarse, repudiar, desechar) cuando es conveniente hacerlo.

- ¿Cuando renunciar?



1. Cuando nuestro amor no es correspondido y hay una falta de reciprocidad entre las dos partes.

2. Cuando la realización de uno mismo se ve obstaculizado.

3. Cuando hay violación de los derechos y principios de uno


- ¿Cuáles son sus síntomas?



1. Necesidad constante de estar cerca de la persona amada

2. Abstinencia si no se tiene las manifestaciones de afecto o la persona amada disponible

3. Es incapaz de controlar la compulsión para obtener seguridad y placer

4. Se emplea mucho tiempo mental y físico en mantenerse cerca de la pareja y obtener amor

5. Rumiaciones, preocupaciones y comportamientos controladores por miedo a perderla

6. Reducción de actividades sociales, laborales o recreativas

7. A pesar de las consecuencias negativas se sigue manteniendo el estilo de vida dependiente

 

 

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