Separación y divorcio

Una relación amorosa a menudo termina cuando uno de sus miembros decide por alguna razón marcharse y rechaza de manera constante el emplear cualquier medio disponible para hacer que las cosas funcionen (ej: con ayuda de una tercera persona). Esta situación suele darse cuando de los miembros encuentra como inaceptables ciertos rasgos y características (o la falta de las mismas).

Bien, la persona rechaza (o no puede) trabajar para cambiar esos rasgos, o bien rechaza el vivir con el malestar que tales rasgos producen.
 
La persona que se halla en el conflicto de tomar o no la decisión de marcharse, puede muy bien ser referida al método de cálculo hedónico (“ventajas e inconvenientes”) de Ellis que supone ayudar a la persona a examinar las consecuencias positivas y negativas de marcharse a corto y largo plazo. A las personas les supone una ayuda considerar los pros y los contras, basta echar un vistazo a la lista, ver si salta a la vista la respuesta. Si no es así, asígnese a cada ítem una puntuación del uno al diez; súmese las puntuaciones y considérese la parte con puntuación más alta como la más cercana a la probable “decisión correcta” de la decisión a tomar. ¿Verdad que parece fácil? Entonces, ¿Por qué hay tanta ambivalencia sobre si salir o no de una relación que es percibida como algo que ya no funciona?

La creencia irracional más común que mantiene unida a una relación que no funciona es la exigencia de la certeza de que no va haber ningún tipo de arrepentimiento una vez que la relación (independientemente de lo poco satisfactoria que sea) se acabe. Incluida en esta demanda de certeza, está la creencia marcadamente irracional de que no puede tomarse una decisión importante si existe la más mínima sombra de duda, y de que las soluciones perfectas siempre pueden encontrarse si se buscan con el suficiente ahínco. La discusión de esta creencia consiste en corregir esta concepción errónea y darse cuenta de que la certeza sobre algo, no existe, no ha existido y probablemente nunca existirá; y menos aún sobre una cosa tan sujeta a cambios como es si la relación de uno va a ir a mejor o a peor. La experiencia ha demostrado que las personas a menudo se lamentan después de tomar decisiones independientemente de lo “seguro” que hayan estado cuando tomaron la decisión. por lo tanto, es aconsejable aceptar la incertidumbre desde el principio.

Hay muchos factores a considerar al trabajar sobre la cuestión de seguir o no juntos con una pareja en conflicto:


1.- Están ambos miembros dispuestos a trabajar sobre (con todos los medios posibles) los temas que han causado que uno o ambos consideren la separación. Mientras la respuesta siga siendo que sí la relación seguirá siendo viable.

2.- Están dispuestos a sacrificar deseos emocionales no alcanzados por las cosas prácticas que ofrece la relación (ej: estabilidad económica, compañerismo o ayuda en la crianza de los hijos) o es más probable que carezcan de la motivación o recursos para encontrar un compañero emocionalmente más satisfactorio una vez terminada la actual relación. Si la respuesta a cualquiera de estas dos preguntas es sí para ambos miembros, entonces es posible que la relación pueda continuar por razones de tipo práctico.

3.- ¿Está la relación a falta de compatibilidad práctica y sin embargo han permanecido juntos, hasta ahora, por razones emocionales, románticas o sexuales? En caso de que así sea. ¿Pueden aprender a trabajar juntos para ayudar a encontrar soluciones a estos temas prácticos del vivir cotidiano y continuar la relación por razones emocionales? Cuando este sea el caso, ambos miembros pueden trabajar sobre el aceptar las incomodidades prácticas en el matrimonio. Esto ayudará a reducir los sentimientos de ira, tristeza y disgusto general que cada uno siente hacia el otro como resultado de lo que normalmente suele describirse como recriminación mutua (“mutual damnation”). podrían entonces estar en condiciones de concentrarse en disfrutar de la relación emocional que en principio les unió.

Estas preguntas plantean si existe la posibilidad de que la relación pueda continuar con una cantidad aceptable de satisfacción y felicidad para cada uno de los miembros de la pareja. De ser así, continua planteándose la cuestión de cómo proporcionar los elementos que faltan en la relación. Esto depende de la fuerza con que la pareja trabaje para resolver sus conflictos. Cuando acuerdan trabajar juntos por el cambio o aceptación, conviene que no dejen, en su esfuerzo, piedra sin remover.

No obstante, si uno de los miembros se siente insatisfecho con la relación y no desea trabajar con la otra persona para lograr el cambio o la aceptación de aquellas cosas sobre las cuales se siente insatisfecho, entonces, más vale dar por terminada la relación. Una vez que la relación está de hecho terminada, la RET intenta ayudar a los miembros de la pareja a sentirse libres de perturbación lo antes posible mediante, el cambio de las Creencias Irracionales que bloquean su proceso natural de recuperación. han descrito las principales creencias irracionales que adquieren o inventan las personas y que conllevan de manera especial sus problemas sexuales, amorosos y maritales. También ha señalado, en una extensa serie de libros y artículos, algunas de las cosas principales que pueden hacerse a fin de discutir activa y directivamente estas Creencias Irracionales y sustituirlas por filosofías o auto-diálogos racionales.

 

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