07 Dic 2019

Entrevista a Leonor Lega

“Una vida sana es racional y coherente con las metas que persigues”.

A diferencia de la resignación, la aceptación te permite vivir con amor y alegría la nueva situación.

Texto: Marié Morales.

La autora.

Leonor Lega es catedrática de Psicología en Saint Peter’s College en New Jersey y Supevisora Internacional del Instituto Albert Ellis de Nueva York. Ha trabajado durante muchos años como psicoterapeuta junto a Albert Ellis y es una de sus biógrafas oficiales. Dirige cursos y talleres por todo el mundo y es autora de numerosos artículos y libros, incluida la biografía digital “Albert Ellis: su vida y trabajo” (Insight Media, EEUU).

El libro.

Teoría y práctica de la terapia racional emotivo-conductual.

Leonor I. Lega, Vicente E. Caballo y Albert Ellis.

Editorial Siglo XXI.

160 páginas.

Colaboradora directa de Albert Ellis, es una de las personas que más saben sobre cómo vivir una vida emocionalmente sana y racional. Dirige seminarios y talleres de formación para profesionales en todo el mundo. Próximamente estará en Barcelona (del 20 al 22 de noviembre) impartiendo un curso de formación sobre habilidades terapéuticas, asertividad y autoaceptación.

Psicología: ¿En qué consiste la salud emocional?

Leonor Lega: A groso modo, en aprender a vivir de una manera lógica, realista y consistente con nuestras metas personales.

¿En qué consiste vivir de una manera lógica? ¿Qué le aporta el pensamiento a la vida?

El pensamiento (las ideas o percepciones que tenemos sobre nosotros mismos, las otras personas y el mundo en general) determina en gran parte la forma de sentir y de comportarnos. Imagina que alguien importante para ti te critica por ejecutar mal un rol, por ejemplo, te acusa de ser un mal amigo. Si percibes esta crítica como “prueba de que no vales nada”,  probablemente te sentirás ansioso y deprimido. Pero si ves dicha crítica simplemente como un mal comportamiento de tu parte, que tiene consecuencias negativas de las que eres responsable, pero que no prueba que seas un ser humano malvado y despreciable, probablemente te sentirás preocupado y triste, pero no angustiado y deprimido. ¿Ves como, aunque la situación es la misma (la acusación de alguien importante para ti), lo que te dices acerca de esa situación, cómo la interpretas (me comporté mal, en vez de soy una mala persona), es en realidad lo que determina tu respuesta emocional (tristeza en vez de depresión)?

Lo veo. ¿En qué consiste ser realista? ¿Cuál es la diferencia entre el pensamiento racional y las afirmaciones positivas que muchas veces tienen poco que ver con nuestras posibilidades reales?

La diferencia entre el pensamiento racional y las afirmaciones positivas se centra en lo que acabas de decir: ser realista significa ver las cosas en términos empíricos, en términos de posibilidades reales, en lugar del pensamiento “mágico”, donde creemos tener la garantía de que algo ocurrirá simplemente por utilizar afirmaciones positivas al respecto. A veces cometemos este error. El decirnos a nosotros mismos: “funcionará de todas maneras si pienso positivamente”, es un pensamiento optimista engañoso porque, aunque en muchos casos un enfoque positivo es preferible a uno negativo, no hay ninguna relación causa-efecto entre una afirmación positiva y el incremento de la posibilidad de que ocurra este hecho en particular.

El dolor parece ser algo intrínseco a la naturaleza de la vida, ¿cómo afrontar el dolor de una forma sana?

Cambiando la exigencia por la preferencia y, finalmente, la aceptación. Por muy mal que estén las cosas, casi nunca llega la sangre al río, las cosas pasan y la vida continúa.

¿Las exigencias y la no aceptación nos atrapan en el dolor? ¿Aceptarlo lo atenúa?

Detrás de toda perturbación emocional existe un “dogma” (extremismo, intolerancia, rigidez). A menudo escuchamos frases como: “…como quiero lograr algo (conseguir pareja, caerle bien a algunas personas), tengo que hacerlo”, o “…como algo es muy importante (como entrar a una buena universidad o empresa, ser querido por mi pareja), debo de (es “necesario”, esencial”) hacerlo”, o “…como algo es imposible de cambiar (como un serio  problema de salud, la muerte de un ser querido) debo de ser infeliz por el resto de mi vida”. El error en todos estos mensajes es el pensamiento absolutista y dogmático, reflejado en sus “debo de” o “tengo que”, que no deja abierta ninguna posibilidad para estrategias alternativas y genera emociones negativas “irracionales” por su disfuncionalidad en el logro de nuestras metas. La depresión y la angustia paralizan. Sin embargo, si reemplazamos este dogma por una preferencia, las consecuencias emocionales cambian y aunque siguen siendo emociones negativas, como preocupación y tristeza, son “racionales” porque facilitan un funcionamiento más efectivo en el logro de las metas personales.

¿En qué consiste la aceptación? ¿Cuál es la diferencia entre la aceptación y la resignación?

En general, en la aceptación no existe la creencia tácita presente en la resignación, donde se piensa irracionalmente que por haber experimentado circunstancias muy difíciles (como la pérdida de un ser querido), la calidad de nuestra vida tiene que ser inferior de ahí en adelante. La aceptación no compromete nuestra capacidad de seguir disfrutando los aspectos agradables de la vida, por muy profunda que sea esta pérdida.

¿Cuáles son las claves de la autoaceptación?

La clave de la autoaceptación está en desarrollar una forma de pensar empírica y lógica. Por ejemplo:Preferiría ser amado/aceptado por quienes son importantes para mí pero no lo necesito”, o Preferiría no cometer errores pero si fallo, acepto mi condición de ser humano que comete errores, como el resto de los mortales”, o “Preferiría obtener lo que quiero, cumplir mis metas… pero, acepto que soy yo quien tiene que esforzarse… y que, si a pesar de intentarlo, no lo logro, puedo disfrutar mi vida”. Este cambio, si es real, resulta en autoaceptación (en lugar de autoestima) y desarrolla tolerancia a la frustración.

¿Cuál es la diferencia entre la autoaceptación y la autoestima?

La naturaleza humana es neutra, como un recipiente que aunque contiene frutas buenas y frutas malas (nuestros comportamientos) no puede ser definida por los mismos. Por este motivo, hay que apoyar la autoaceptación (“soy un ser humano capaz de ejecutar roles y comportamientos buenos y malos”) en lugar de la autoestima (“me quiero o me odio a mí mismo”), ya que esta última lleva la connotación tácita de “soy una persona buena” o “soy una persona mala”. En este último caso, la consecuencia emocional es la depresión, y en algunos casos el suicidio, pues lleva a la desesperanza.

¿En qué consiste el egocentrismo?

Existe la tendencia a evaluar a las otras personas como “seres buenos” o “seres malos”, siempre desde tu punto de vista personal, y ello produce consecuencias emocionales como el odio y la ira. El odio y la ira no tienen nada que ver con el objeto supuestamente “bueno” o “malo” en sí, sino de tu visión egocéntrica. Además de esta tendencia, existe otra llamada “baja tolerancia a la frustración” o BTF, estrechamente relacionada con el egocentrismo, en la cual los seres humanos tienen la expectativa de obtener lo que quieren de la vida y de las otras personas, con poco o ningún esfuerzo, de ser merecedores de ello aun a expensas del bienestar de los demás.

¿En qué consiste la asertividad? ¿Cómo ser una persona asertiva sin caer en el egoísmo o el egocentrismo?

La asertividad no tiene nada que ver con el egoísmo, es más bien un estilo de comunicación. Los estilos de comunicación tienen un componente de conducta, pero detrás de ellos hay también un componente cognitivo.Generalmente, son los estilos pasivo y agresivo los que ocasionan el mayor número de dificultades en la comunicación.

Estilos de comunicación.

Existen varios estilos de comunicación:

  1. El pasivo: sacrifica la expresión de los deseos propios para evitar conflicto y manipula poniendo la responsabilidad de las decisiones en la otra persona.
  2. El agresivo: resuelve el conflicto imponiendo los deseos propios por encima de los de la otra persona y manipula utilizando sarcasmo, critica y un estilo autocrático.
  3. El asertivo: resuelve el conflicto respetando los derechos propios y los de la otra persona, y expresa sentimientos, opiniones y preferencias en forma directa y honesta.

Identifica tu estilo de comunicación.

Podemos identificar el pensamiento subyacente en ellos, haciéndonos las siguientes preguntas al intentar evaluar una situación en particular:

  • ¿Evité expresar mis sentimientos, opinión y preferencias, por miedo a ser rechazado, por ser demasiado incómodo para mí, o no por miedo a no expresarme perfectamente y herir al otro? (Estilo Pasivo)
  • ¿Dificulté la expresión de los sentimientos, opinión y preferencias de la otra persona, a través de un estilo autocrático, porque no tolero la falta de respeto y consideración hacia mí, o porque las cosas deben de ser siempre como yo quiero? (Estilo Agresivo)
  • ¿He expresado lo que deseaba, sin autocensuras y teniendo en cuenta los sentimientos de la otra persona? (Estilo Asertivo)

¿Cómo transformar mis autoexigencias en autoaceptación?

Utilizando el “debate” o cuestionamiento de los pensamientos irracionales, con el fin de reemplazarlos por pensamientos racionales, haciéndose las siguientes preguntas

  • ¿Por qué debo de (en forma total y absoluta) ser aceptado por quien es importante para mí?, ¿Cómo demuestra esta aceptación mi valía como persona (en lugar del valor, bueno o malo, de mi comportamiento en particular)?
  • ¿Por qué debo de (en forma total y absoluta) actuar de manera perfecta, pues errar es espantoso, o señal de serias limitaciones personales (en lugar indicar valor relativo, bueno o malo, de mi comportamiento en particular)?
  • ¿Por qué debo de (en cualquier lugar y circunstancia) sentir muy poca frustración e incomodidad?; ¿Por qué las cosas siempre tienen que ser fáciles para mí (aunque lo haga dificil para los demás)?; ¿Por qué merezco obtener lo que yo quiero (aun a expensas del bienestar de los otros)?.

¿Cómo afrontar la baja tolerancia a la frustración?

Plantéate:

  • ¿Por qué no debo actuar o sentirme mal, como me siento ahora, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia?
  • ¿De dónde saco la idea de que siempre tengo que encontrarme bien y obtener las cosas que quiero?
  • La vida no es así para nadie. A veces las cosas salen a tu gusto y otras veces no, y siempre es una etapa que pasa.
  • En estos momentos siento incomodidad y no me gusta nada la situación que afronto, pero ya he pasado por otras parecidas anteriormente y mi vida no se acabó por eso; pasó el tiempo y volví a sentirme bien.

¿Cómo superar el tremendismo?

Plantéate:

  • ¿De dónde saco que no haber conseguido lo que quiero en estos momentos sea algo determinante, espantoso y atroz, que me conduce a un callejón sin salida? El mundo no se ha resquebrajado y la vida continúa.
  • ¿Qué es lo peor que podría sucederme en estos momentos? Aún así, la vida continuaría
  • Cuando me muera (y ese momento llegará, le llega a todo el mundo), lo dejaré todo. Ésta es sólo una pequeña pérdida. Aún conservo montones de cosas en mi vida que funcionan y aprecio.

Aprende a transformar cada pérdida en la vida en una práctica de soltar. De todas formas, lo que has perdido ya no es tuyo; no añadas sufrimiento con tu resistencia a no aceptar las cosas como son. Disfruta la ligereza de soltar.

En soledad o en pareja, la felicidad no está garantizada si no cuidas tu salud emocional.

Aunque la vida en pareja es una meta agradable y de mucho mérito, no es absolutamente necesaria para vivir felizmente. Es importante replantear algunas de las creencias tradicionales como “no puedo disfrutar de muchas cosas estando solo(a)”, o “mi auto-estima se ve comprometida si no tengo pareja”, aprendiendo a aceptarme a mí mismo(a) sin depender del amor de otro(a) y a disfrutar de toda una serie de actividades, con o sin pareja. En otras palabras, entender la diferencia entre vivir solo y sentirse solitario.

Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo.

Lo que los filósofos le aportan a tu vida.

Recuerda:

“No nos perturban las cosas sino las ideas que tenemos sobre ellas”, Epícteto.

“Cambia tu actitud y podrás cambiarte a ti mismo”, Buda y Confucio.

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