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Los problemas sexuales en relación con la autoexigencia

La autoexigencia

Es el núcleo principal. Las personas exigentes consigo mismas suelen tener más problemas sexuales que la mayoría. Mantienen la idea rígida y dogmática que “tienen que ser muy competentes sexualmente y conseguir la aprobación y admiración de su pareja o compañero sexual, para considerarse dignos y valiosos; y que si fracasan en su intento eso va a ser terrible y demostrará que son personas despreciables y carentes de valor”.

 

Esta creencia irracional suele generar ansiedad, vergüenza, culpa, y sentimientos de inferioridad e incompetencia. Estas emociones hacen que la persona evite realizar ciertos actos susceptibles de fracaso y se centre en actividades en las que se sienta seguro y exitoso de conseguir la aprobación ajena.

El daño de las creencias irracionales

No es de extrañar encontrar en consulta a pacientes que han evitado durante años afrontar su problema por lo que se dicen a sí mismos “si fracaso y me rechazan, no lo voy a soportar y me veré como un inútil; por tanto, no debo fracasar y tengo que asegurar mi imagen”. Entonces, engañan a sus parejas para no mantener relaciones, se esconden bajo la manta, intentan satisfacer a su amado/a compulsivamente al margen de sí mismos, se centran en otras actividades sexuales, abandonan la relación o bien se aíslan. Todo ello, para evitar el rechazo o el fracaso tan temido.

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Así, si un hombre evita compulsivamente realizar el coito por miedo a perder la erección y se centra exclusivamente en relaciones orales y de masturbación, no es tanto la penetración la que le causa ansiedad y el fallo en la erección, sino más bien el mantenimiento de ciertas ideas irracionales cómo “tengo que evitar todas aquellas actividades en las que pueda fracasar, como el coito porque si no me veré como menos viril y eso va a ser terrible”. Es esta idea la que le hace sentir ansiedad y evitar el coito y centrarse exclusivamente en aquellas actividades en las que obtiene éxito como el sexo oral o la masturbación. Posiblemente dejará parejas cuando ellas insistan en tener relaciones coitales, buscará a personas menos asertivas que pueda “convencerlas” de sus gustos sexuales, o bien elegirá parejas en las que les esté bien mantener solamente relaciones orales y de masturbación.

 

El problema no está en la frecuencia en la que practique relaciones orales o no, ya que casi todo el mundo tiene alguna que otra preferencia; sino en que estas actividades son obsesivas, compulsivas y exclusivas, y no preferenciales. No elige realizar esta actividad sexual porque prefiere o elige, sino que es la que únicamente puede o debe hacer para sentirse seguro. Eso, evidentemente, genera poco disfrute sexual, mucha frustración y sentimientos de incompetencia.

 

Evitar afrontar los problemas sexuales por miedo al rechazo y al fracaso es uno de los núcleos principales de la intervención terapéutica que llevamos a cabo en el Institut RET, ya que reside en esta evitación el mantenimiento de los mismos y por lo tanto no les permite aprender del error y de la experiencia, una de las fuentes más importantes del saber y del conocimiento personal.

 

Bibliografía:

 

  • Ellis, A. (2005). “Sexo sin culpa en el siglo XXI”. Ed. Los libros del comienzo. Madrid
  • Calvo, M. (1995). “La satisfacción sexual y el juego erótico”. Ed. Temas de hoy. Madrid

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