¿Qué es el modelo ABC de la Terapia Racional Emotiva Conductual?

Es importante tratar los problemas emocionales y de relaciones personales de una manera eficaz y científica. Una de las principales orientaciones y técnicas de intervención aplicada es la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), fundada por el Dr. Albert Ellis en 1955, que se caracteriza por su alta efectividad y su duración breve.

 

Su modelo remarca la importancia de la tríada pensamiento-emoción-conducta en el mantenimiento de los problemas psicológicos y busca que la persona tome conciencia del problema emocional y vea su parte de responsabilidad en la creación y mantenimiento del mismo como resultado de su propio sistema de creencias (o de pensamientos). Enfatiza que son las creencias irracionales, formadas principalmente por exigencias y falsas necesidades, las que generan la mayor parte de los problemas emocionales y de comportamiento.

 

  • El modelo ABC de las emociones

El modelo del ABC no es tan solo un modelo psicopatológico sino que también es una teoría de la personalidad o un modelo de funcionamiento. Parte de la premisa estoica (Epícteto, siglo I d.C.) de que “no son las cosas lo que nos perturba, sino la interpretación que hacemos de ellas”. En el dicho popular sería algo así como “depende del cristal o la lente con que se mire”.

Las siglas “ABC” del modelo significan:

 

  • Acontecimiento Activador o Adversidad (Activating event): Se trata de la percepción del evento o situación que ha ocurrido y ha sido el detonante de la perturbación emocional. Dicho acontecimiento puede ser un hecho externo (como una pelea con el jefe) o interno (como un dolor físico o una imagen mental); una situación pasada (como un abuso infantil) o presente (como una discusión con alguien); un hecho objetivo (como un accidente de coche) o subjetivo (como un rechazo imaginado).

Ejemplo: A- “Mi jefe me ha despedido del trabajo”

 

  • Sistema de Creencias (Beliefs): Es la percepción, interpretación, creencia, o pensamiento que tiene sobre la “A”. Las creencias pueden ser racionales o irracionales. Una creencia es racional cuando es empírica, lógica y funcional, y suele tener forma de preferencia (deseos o esperanzas), aceptación, tolerancia y relativismo, e incluir significados tipo sí/también, o sí/pero ante el “A” desagradable que están experimentando: “espero que no me ocurra tal desgracia, pero si sucede, podré enfrentarme a ella y todavía tendré oportunidades para ser feliz”. Mientras que es irracional cuando es mágica, ilógica y disfuncional, y suele tener forma de exigencia, condenación, intolerancia y dramatismo, e incluir significados tipo o/o: “debo evitar que ocurra tal desgracia o seré un desgraciado toda la vida”.

Ejemplo: B (irracional)- “No puedo soportarlo. Soy un fracasado por haber perdido el trabajo. Es terrible lo que me ha sucedido.  Necesito este trabajo. No tendría que haberlo perdido. Nunca encontraré otro trabajo igual”.

 

  • Consecuencia emocional y conductual (Consequence): Es la reacción fisiológica, somática, y las tendencias de acción que se producen ante “A”. Existen emociones saludables (o insanas) y no saludables (o insanas) que conducen a comportamientos constructivos (o creativos) y destructivos (o derrotistas), respectivamente. Es de primordial importancia que el individuo comprenda que la “A” (el acontecimiento) no causa directamente la “C” (sus emociones y/ o comportamientos), sino que es la interpretación de dicha “A”, los pensamientos que la persona tiene sobre ella (“B”), lo que genera dichas consecuencias o “C”.

Ejemplo: C- “Me siento culpable, enfurecido conmigo, ansioso y deprimido. No como. No duermo. Bebo demasiado alcohol. No busco ningún otro trabajo”.

 

El Modelo del ABC, fue formulado a principios de 1960, cuando “Reason and emotion in psychotherapy” fue publicado por primera vez en 1962, y la teoría se convirtió en la Terapia Racional Emotiva o RET. Posteriormente se reformuló y se actualizó en la segunda edición de “Reason and emotion in psychotherapy: revised and updated” en 1994, en la que se incluyó la influencia de las metas y valores en el ABC y explicaba las mútliples y complejas interacciones que existían entre los elementos que forman el ABC.

 

  • El modelo ABC es circular o contextual

Del modelo lineal del esquema original del ABC (Ellis, 1962) expuesto anteriormente, se ha pasado a un modelo circular o contextual (Ellis, 1994) donde las relaciones se consideran más complejas, estando todos los componentes (cogniciones, emociones y conductas) relacionados y en constante interacción e interdependencia.

El modelo ABC original es el modelo básico y más didáctico para explicar el origen y el tratamiento de los trastornos y puede ser de gran ayuda terapéutica y educativa. No obstante, presenta una serie de limitaciones epistemológicas ya que los individuos no responden pasivamente a una realidad que es externa a ellos mismos sino que activamente construyen su propia realidad y actúan en base a ella (Mahoney, 1977). Entonces, más que una realidad objetiva que existe por sí misma se trata de una realidad percibida, interpretada o construída por uno mismo y que forma parte de su sistema de valores y creencias. De esta manera, las personas no tan solo crean su “C” sino también su “A”.

 

  • ¿Cómo conseguir el cambio?

El objetivo de la TREC consiste en ayudar a las personas a construir creencias más racionales y constructivas respecto a los acontecimientos que les permita tener emociones más saludables y comportamientos más funcionales.

 

Un método esencial que utiliza es la de Disputar los pensamientos irracionales (D) mediante el método científico de análisis racional que consiste en hacerse una serie de preguntas reflexivas que permitan a la persona debatir sus propios pensamientos y ponerlos en duda. Por ejemplo, en la situación anterior la persona podría cuestionarse «¿Es realista pensar que soy un completo inútil, un desastre y que no valgo nada por el hecho de haber cometido un error? ¿Siempre actúo de una manera equivocada y en todos los aspectos?» «Dónde está escrito que no pueda fallar en eso? ¿Hay alguna ley que lo prohíba?»

 

Haciéndose preguntas de este estilo, la persona podrá reflexionar sobre sus pensamientos y encontrar nuevas creencias racionales alternativas (E) que le ayuden, como por ejemplo «Es verdad, que haya cometido un error no me convierte en un completo inútil sino en ser humano falible que se equivoca» «No hay ninguna ley que me prohíba equivocarme, de hecho esta estúpida idea está en mi cabeza que me la impongo yo». La consecuencia de estas nuevas creencias harán que la persona se sienta triste y molesta por el error pero no deprimida ni enrabiada, y al sentirse mejor seguramente actuará de otra manera como ver en que se ha equivocado y aprender del error, y no necesitará comer compulsivamente, por ejemplo.

 

Evidentemente, para conseguir este cambio de creencias de una manera profunda y duradera uno deberá trabajar y practicar con tenacidad hasta conseguir alcanzarlo ¡No hay cambio que sea fácil y mágico!

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