¿Cómo tratar un problema de adicción y cuáles son las más comunes?

A lo largo de la historia, el ser humano ha utilizado productos y ejercido conductas para darse placer a sí mismo o escapar de un problema que suponga sufrimiento. Esto es algo muy bueno, de hecho, no hay nada negativo en buscar sentirse bien consigo mismo, sin embargo, los problemas comienzan con los abusos y el posterior establecimiento de una adicción.

Por lo general, las adicciones comprenden tres etapas sucesivas: la búsqueda del placer, el alivio de un estado emocional negativo y la pérdida de control sobre el nivel de consumo o la práctica de una actividad. Pero ¿Qué es una adicción? ¿Cuáles son las más comunes? ¿Cómo tratar este problema? En este artículo vamos a desgranar toda esta información de la mano de nuestros especialistas.

¿Qué es una adicción?

La adicción es una patología que se basa en el consumo repetido de una sustancia y/o producto (tabaco, el alcohol, las drogas, etc.) o en la práctica excesiva de una conducta (juegos, tiempo en redes sociales, etc.).

Este problema suele conducir a otros inconvenientes como:

  • Pérdida de control sobre el nivel de consumo/práctica.
  • Cambios en el equilibrio emocional.
  • Problemas médicos
  • Alteraciones en la vida personal, profesional y social.

Las adicciones más comunes

Casi todas las adicciones comienzan progresivamente en la adolescencia durante un momento importante en el desarrollo de la personalidad, junto a  compañeros, amigos, novios… Y muchas veces se suscitan para encajar en un grupo social o escapar de problemas personales.

En esta etapa de nuestras vidas, la ansiedad y el miedo a ser juzgado por otros es muy común. Por tanto, el consumo de sustancias o los comportamientos adictivos  son acciones que se emplean para sentirse más a gusto con los demás o como refugio para enfrentar un trastorno de ansiedad, incluyendo problemas familiares, escolares o de competición deportiva o social.

Adicciones a sustancias

Las adicciones más frecuentes son las relativas a sustancias psicoactivas reguladas (tabaco, alcohol, etc.), desviadas de su consumo (morfina, poppers, disolventes, etc.) o ilícitas (cannabis, cocaína, éxtasis, etc.).

Todas estas adicciones a sustancias tienen un efecto inmediato sobre las percepciones, el estado de ánimo y el comportamiento, en diversos grados, y los exponen a un riesgo de dependencia y  severo.

adicción a sustancias toxicas

Adicciones conductuales

En nuestra sociedad, la palabra adicción a menudo se asocia con el abuso de sustancias. Sin embargo, existen adicciones conductuales que se caracterizan por realizar una actividad que resulta adictiva. De hecho, la gente usa el mismo patrón de conducta  que en los casos dependencia a sustancias.

Por consiguiente, el comportamiento adictivo es una forma de escapar de la realidad y el consumo de sustancias no es la única forma de lograrlo. También existen otras actividades que pueden terminar en adicciones como:

Adicción al Internet

Las personas adictas al Internet pasan entre 40 y 80 horas semanales, incluso hasta 20 horas de sesiones ininterrumpidas. Esta adicción suele acarrear  problemas de salud, discapacidad académica o profesional y fatiga excesiva

Adicción a la comida

Los problemas asociados con la dieta se suelen estudiar en relación con la bulimia y la anorexia. Sin embargo, los adictos a la comida no se preocupan por mantener su figura, además ingieren  grandes cantidades de comida sin sentir hambre, incluso experimentan sensación de culpa y desolación después de comer vorazmente.

Adicción al ejercicio físico

Actividades como correr o hacer ejercicio están lejos de ser catalogadas como negativas. Pero, la adicción al ejercicio físico puede ser una forma de evitar otras actividades. Normalmente, una persona incurre en la adicción al ejercicio cuando tiene una preocupación excesiva o alimenta pensamientos obsesivos sobre el fitness.

Es común que una persona adicta a los ejercicios quiera segur realizando esta actividad, a pesar de padecer una lesión o una enfermedad. Incluso, puede  presentar síntomas de abstinencia cuando no se está ejercitando.

Adicción a las compras

Este problema es común en mujeres de 30 a 40 años. Aunque se comienza a desarrollar entre los 18 a los 20 años y opera continuamente hasta ser insostenible. En general, esta acción es una reacción ante la ansiedad, la depresión y la dependencia de sustancias o trastornos alimentarios.

adicción a las compras

Adicción al trabajo

En estos casos, la persona tiene pensamientos recurrentes sobre la necesidad de producir, además desarrolla distorsiones cognitivas asociadas a las exigencias del trabajo. En estos individuos, la irritabilidad y la ansiedad se producen cuando el rendimiento laboral se ve obstaculizado, ya sea por vacaciones o por problemas de salud.

Adicción al sexo

La víctima tiene conductas sexuales impulsivas que no puede controlar, incluso si no quiere adoptarlas. Conviene resaltar que la satisfacción personal y emocional proviene exclusivamente de las relaciones sexuales consensuadas con adultos, así como de comportamientos parafílicos.

Cómo tratar las adicciones

El tratamiento de una adicción destaca por ser multidisciplinario y, en la mayoría de los casos, demanda la combinación de tratamiento farmacológico, atención psicológica individual/ colectiva y apoyo social.

La primera fase del tratamiento se basa en el destete de la sustancia o la actividad. O sea, en detener el consumo o la práctica adictiva. Y es que la reducción de la frecuencia de consumo puede, para determinadas sustancias y en determinados contextos, ayudar al sujeto a conseguir un alejamiento total con el producto como el cigarrillo o el alcohol, por ejemplo.

A nivel farmacológico, existen tratamientos sustitutivos que ayudan a tratar la abstinencia de diversas sustancias psicoactivas. Por ejemplo, el cigarrillo electrónico se considera un tratamiento que permite reducir el consumo de tabaco, junto con los sucedáneos de la nicotina.

De igual modo, se encuentran disponibles varios fármacos denominados “adictolíticos», como el baclofeno,  que se utiliza para reducir el consumo de alcohol en pacientes adultos.

Por otro lado, el manejo no farmacológico de las adicciones se fundamenta en el apoyo psicosocial, sobre todo en caso de desocialización, todo con el propósito de preservar o promover la integración social  y apoyar al paciente en los pasos necesarios para lograr este objetivo (acceso a derechos, trámites socioprofesionales, acompañamiento legal, etc.).

Este apoyo también permite identificar posibles problemas psicológicos y los medios a implementar para resolverlos.

Por último y no menos importante, la psicoterapia suele ser fundamental. Puede basarse en diferentes enfoques en función de las particularidades de la persona y su adicción: terapia psicodinámica, terapia familiar multidimensional, terapia cognitiva y conductual, terapia sistémica, terapia conductual…

Conclusiones

Al fin y al cabo, las adicciones son un fenómeno social y siempre han existido. Sin embargo, se establecen en función de factores genéticos, familiares y sociales, a partir de sustancias y comportamientos, cuyo consumo o ejecución está autorizado, o incluso fomentado socialmente. Este es el caso del tabaco y el alcohol, pero también ocurre con el ejercicio físico, los juegos, el acceso a Internet, etc.

No existe una receta mágica para eliminar las adicciones. Los tratamientos a estos problemas suelen ser largos y están propensos a posibles recaídas. No obstante, el éxito dependerá primordialmente de la motivación del paciente por abandonar el consumo de la sustancia o realizar la actividad de forma moderada en función de mejorar su condición de vida, su autoestima y ser útil en la vida social.

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